— ¿¿¿95% humano??? Eso es bastante más de lo
que yo esperaba... Me supongo que el 5% es la cola y las orejas... —dijo mientras miraba a Alarik.
—En realidad no creo que eso sea lo único
que conserva de su parte can... habría que estudiarlo un poco más.
— ¿Más estudios...? —Alarik estaba claramente asustado, se
escondió detrás de Fujimori —No quiero.
—No
te preocupes —Dijo Natsuo —Ya no habrá más jeringas.
Fujimori y
Alarik volvieron a casa, acordaron que la investigación de lo que le había ocurrido
a Alarik sería un secreto entre ellos tres hasta que encontraran una cura o por
lo menos una buena excusa si es que Megumi se enteraba.
***
—Muy
bien Alarik, dado que no sabemos por cuanto tiempo seguirás siendo un humano, tendrás
que aprender un poco de nuestro comportamiento. Yo no tengo mucho tiempo para estar
aquí ya que en un par de días entraré de nuevo al trabajo y deberás quedarte
solo.
— ¿Qué
quieres que aprenda? Se hablar, se leer y me di cuenta que puedo escribir, soy prácticamente
una persona normal de casi tres años.
— ¡A
eso me refiero! Tu edad humana vendría siendo de unos 17 o 18 años! Si algo
como eso se te escapa frente a alguien más…
—Vale,
entonces diré que tengo 18 años…
—Voy
a salir y te comprare ropa. No permitiré que sigas usando mis cosas «Mucho
menos mi ropa interior» tú te quedaras aquí y veras un par de películas y
series… tal vez puedas copiar un poco a la manera de actuar.
Fujimori le
enseño a usar el DVD y la televisión, sorprendentemente Alarik ya sabía cómo
usarlos. Le dio órdenes de no contestar el teléfono, salir a la calle o abrir
la puerta. Le dejó algo de comida y salió. Estaba muy preocupado de dejarlo.
—Ahora
que veré… Recuerdo haber visto varias de estas cosas con el antes, aunque no
les entendiera… Bueno comenzaré viendo esta.
***
—Hay
mucha gente esperando por el tren… agghh espero no tardar tanto, debí haberle
encargado a
Natsuo-san que vigilara un par de veces a Alarik.
Subió al
tren y se acomodó lo mejor que pudo ya que bajaría pronto. Al llegar a su
destino avanzo lo más pronto posible para salir y poder ir hacia las tiendas.
Aunque el otro chico fuera más joven que él, era más alto y pensó que le sería difícil
encontrar la talla adecuada, por suerte recordó que lo que Alarik llevaba
puesto le acomodaba bastante bien, aunque los pantalones debían de ser algo más
largos. Pasó mucho rato escogiendo e iba de tienda en tienda. Al salir de la última
tienda para poder dirigirse a casa una voz familiar le llamó por su nombre.
— ¡Fujimori-san!
— ¡Ah,
Inspectora Kaname! —La inspectora Kaname sería su nueva jefa. La conoció
unos días antes de mudarse, cuando fue a la agencia en la que trabajaría.
— ¿Es que
acaso olvidaste traer tu ropa? —Dijo mientras soltaba una alegre risa. —
¿O por qué llevas tantas bolsas?
La mujer era
muy amigable y alegre fuera del trabajo, pero era bastante seria y capaz a la
hora de los casos, por eso había llegado a su actual puesto.
—No
es eso… solo que yo… emmm —No sabía que decir, no le podía confesar que
ahora vivía con un chico de 18 años y que el otro no tenía nada de ropa y que
por eso había salido a comprarle todo eso. De solo pensarlo comenzó a
avergonzarse, podría ser malinterpretado.
— ¿Te
sientes bien chico? Estas muy rojo. Deberías volver a casa, no quiero que
enfermes unos días antes de que entres al trabajo.
—
¡Estoy bien! Solo… tengo algo de calor… ¡Gracias por preocuparse, la veré el
lunes! —Hizo una reverencia y se fue a la estación de tren. —Eso
estuvo cerca… ¡Ah! ¡El tren está llegando!
***
—Ahh
por fin… ¡Alarik! ¡Estoy en casa!
Alarik se
levantó del sillón y fue a la entrada a recibir a Fujimori.
—Bienvenido
a casa ♥ —Dijo, mientras le daba un pequeño beso en la boca. Fujimori se
sonrojó. — ¿Lo he hecho bien?
— ¿Po-Por
qué los has hecho? —Dijo Fujimori mientras se quitaba los zapatos para
entrar.
—Pues
porque en las películas así recibían a los hombres cuando llegan a casa.
— ¡Eso
solo lo hacen las personas casadas!
—No
hagas tanto alboroto, después de todo así es como te despierto y nunca te has
quejado.
— ¡Agghh,
olvídalo!
Le entrego
algunas de las bolsas de lo que había comprado y le dijo que se lo midiera, había
olvidado por completo que Alarik no sabía vestirse el solo; en realidad Alarik
si podía, pero fingía que no, para que Fujimori le ayudara. —Te enseñaré
a vestirte, no puedo ayudarte por siempre. —Vaya, hasta aquí había llegado
su pequeña mentira.
—Bueno, ¿Y además
de besar a la gente que más has aprendido?
—Aprendí
como se usan los honoríficos del nombre, aprendí a usar bien los palillos y
acabo de
aprender a vestirme.
—Supongo que
por el momento eso está bien. Vamos a dormir, mañana te toca revisión con Natsuo-san.
—Fujimori sacó un futón del armario y lo extendió
en el piso. —Yo dormiré aquí y tú
en la cama.
—También
quiero dormir en el futón.
—Bueno,
entonces tú duerme aquí y yo lo haré en la cama…
—Si tú
duermes en la cama yo dormiré contigo.
—Alarik, no
compartiremos cama.
— ¡Pero Shouta!
¡Sabes que siempre duermo contigo! —Alarik puso la cara más tierna que podía,
eso siempre le funcionaba. Por suerte aún tenía esas orejas.
—Ya… está
bien… ¡Pero no hagas nada extraño de nuevo!
—Yay~
Se metieron
a la cama. A Fujimori no le gustaba usar el futón. Se sentía más seguro (Y cómodo)
durmiendo en una cama, además ya se había acostumbrado por lo mucho que salía de
viaje fuera del país durante su infancia.
Al día
siguiente Fujimori despertó antes que Alarik. Así evitaría que intentara
besarlo otra vez, se cambió de ropa y despertó a su compañero, le dijo que se
vistiera pronto mientras el preparaba el desayuno, al terminar de comer ambos esperaron
a que Megumi saliera a la escuela para poder ir a su casa. Ella había estado
preguntando por el estado de Alarik, por la bestia extraña y por su padre; Natsuo
y Fujimori le habían dado respuestas convincentes y ahora ella estaba más
tranquila, además su padre ya se encontraba bien y Natsuo le había informado
del extraño acontecimiento, al parecer ayudaría
con la investigación del «nuevo» Alarik que por suerte su hija aún no había visto.
***
Y por fin el capitulo 3 :D espero les guste <3
