Fujimori Shota había
sido transferido en su trabajo así que debía mudarse; de un pequeño
departamento se cambiaría a una casa de buen tamaño junto a su perro Alarik.
—¡Alarik! ¡Despierta! Ya hemos
llegado
—Grrr... —El perro levantó el hocico y
bostezó; acto seguido bajó del auto y sacudió su blanca melena.
—Quédate aquí y vigila el auto
mientras yo meto las cosas ¿vale?
—¡Woof! —Alarik se sentó junto a la puerta
del auto mientras Fujimori metía las cosas a la casa, el camión de mudanza
había llegado el día anterior, lo que él llevaba eran objetos personales y
otras cosas que no se podía dar el lujo de perder.
Cuando terminó fue
por Alarik, metió el auto y cerró la reja de la entrada, después, ambos fueron
al patio trasero, ya había anochecido.
—¡Mira! Qué bonito se ve el cielo ¿no?
—El perro dirigió su profunda mirada azul
hacia su compañero, ladró en respuesta y recostó su cabeza en las piernas del
muchacho que había tomado asiento en el pasto.
—¿Le gustan las estrellas? En esta
época del año suelen verse mejor —El chico levantó la
vista sorprendido, dirigió su mirada hacia el lugar de donde venía la voz, ahí,
en el balcón de la casa de junto una chica le sonreía mientras saludaba.
—Lo siento, no quería espantarle,
mi nombre es Megumi, Ishiguro Megumi.
—No me espantaste... Sólo... Me
sorprendí. Yo soy Fujimori Shota y él es mi perro Alarik.
—Gusto en conocerlos —Megumi dirigió su mirada a la casa, había tenido
varios dueños y así como la ocupaban la dejaban en poco tiempo. —Así que ahora ustedes son los
dueños de esa casa...
—Uhh... ¿Hay algún inconveniente?
—¿Eh? No, nada de eso; lo que pasa
es que llevaba en venta un tiempo, a los antiguos dueños les molestaba el ruido
que hacia mi padre... Eso es todo.
—¿Ruido? ¿De qué?
—Papá es químico-biólogo, y
algunas veces los aparatos que usa en sus investigaciones hacen mucho ruido,
pero ya no hay problema, ahora está insonorizado así que ya no es molesto.
—¿¿¿¡¡¡Eso no es peligroso!!!???
—¿Sus investigaciones? Para
nada... No sé exactamente que hace, pero... Nunca ha ocurrido algo realmente
malo...
—¡Gumi! ¿Qué haces? ¡Ya acuéstate!
—La voz de una mujer adulta salía
de dentro de la casa, era la madre de Megumi.
—Agh... Nos vemos luego, fue un
gusto conocerlo Fujimori-san
—El gusto fue mío, nos vemos
luego. —La chica entró a su habitación y cerró la
puerta del balcón, después corrió las cortinas y apagó la luz.
—Será mejor que también entremos
amigo. —Acarició la cabeza del perro y éste le lamió
la mano, le siguió dentro de la casa hasta su habitación, cuando se hubo
cambiado la ropa por su pijama y se metió a las cobijas, Alarik dio un salto
para subirse a la cama y puso su cabeza cerca del pecho de su amo para luego
disponerse a dormir.
***
Fujimori sintió una cálida y
húmeda sensación en los labios, probablemente intentaban despertarlo... Pero no
lo conseguirían esta vez; había estado empacando y desempacando continuamente y
no había tenido oportunidad de descansar bien, así que solo lo ignoró
—Hnn... ¡¡¡Hmmm!!! —Fujimori abrió los ojos sorprendido, en vista de que no
se despertaba Alarik había pasado de frotar su nariz y hocico contra su cara a
continuas lengüetadas para despertarlo, el fungía como su despertador debido a
que él se levantaba más temprano que su amo.
—¡Alarik! ¿Qué te pasa? Hoy no voy
a trabajar ¿sabes? —Tenía una semana antes de tener que ir al trabajo
así que no necesitaba ser tan madrugador.
—Mgggggg
—¿Que tienes chico? —Fujimori giró la vista hacia el reloj colocado en el
buró junto a su cama.
—¡¡¡AAGHHH!!! ¡Lo siento! ¿No has
comido desde ayer en la tarde cierto? —Alarik se
llegaba a marear en los autos así que el veterinario le recomendó que no le
diera alimento desde una hora antes para estar seguros.
—Lo siento, vamos, te abriré una
lata ahora
—¡Woof~!
Después de tomar el desayuno
salieron a dar un paseo, en la entrada se toparon con Megumi y con una mujer, probablemente su madre, la chica se veía bastante triste
mientras la otra trataba de consolarle. Fujimori se acercó para saludar.
—Buenos días... ¡Ah! Ishiguro-san
buenos días... Ummm... ¿Ocurre algo...?
—Fujimori-san buenos días... —La chica se veía bastante desanimada. —Ocurre que... Mi perrita Sherry... Acaba de... De... —En ese momento estalló en llanto, Alarik se acercó y
frotó su cabeza para tratar de consolarla.
—Fujimori-san ¿cierto? Lo siento,
es que Gumi realmente amaba a Sherry-chan...
—Lo entiendo... Creo que estaría
igual si algo le pasara a mi Alarik... Parece que ella se está llevando bien
con él, ¿Por qué no nos acompañan? Para que se distraiga un poco.
—Ah, ¿en serio podemos
acompañarle? Me encantaría~
—Supongo que está bien
Como Fujimori no conocía los
alrededores, sus dos acompañantes le hacían de guía, le mostraron un parque en
el cual se quedaron charlando un largo tiempo, eran pasadas las doce y les
entró el hambre así que fueron a almorzar a una cafetería, estaban a una cuadra
de su casa cuando Alarik se puso algo nervioso, tirando de su correa y gruñendo
insistentemente.
—Pero, ¡Alarik! ¿¿¿¡¡¡Que te
ocurre!!!??? —El perro tiró tan fuerte que el joven se vio
obligado a soltar la correa, los tres corrieron tras él y vieron que se detenía
frente a la casa de los Ishiguro. —Será mejor que me lo
lleve a casa.
Fujimori cargó al perro, esto no
fue fácil, ya que era algo pesado; sumándole el hecho de que no dejaba de
retorcerse para que lo bajaran, una vez dentro de la casa el perro corrió al
patio de atrás y se sentó junto a la barda que separaba las casas mientras
miraba fijamente.
—Vaya... Ya está anocheciendo y
Alarik se niega a entrar... Me pregunto qué es lo que le llama tanto la
atención... —Fujimori salió al patio y se acercó a
acariciar la cabeza de Alaric, este solo le lamió la mano en respuesta y
continuó observando. —¡Mira chico! ¡Te traje unos
bocadillos! —Abrió una caja y sacó un par de galletas
para perro y las extendió frente a su hocico...
—¡¡¡KYAAAA!!!
Un grito salió de la casa de los
Ishiguro, Alarik intentaba brincar la barda pero era demasiado alta para él, Fujimori
corrió a la entrada y abrió la reja, Alarik salió corriendo y en su camino
chocó con Fujimori haciendo que este cayera al suelo; esto no lo detuvo, la
reja de la casa vecina era lo suficientemente baja cómo para que Alarik pudiera
saltar.
—¡Espera! ¡Ya voy yo también! —Fujimori también tuvo que saltar la reja, se dirigió a
la puerta, por suerte no estaba cerrada, volvió a escuchar un ruido fuerte
seguido de un grito. Salía del fondo de la casa, donde se ubicaba el
laboratorio del señor Ishiguro.
Alarik ya había llegado y estaba
junto a la señora Ishiguro, que estaba petrificada junto a la puerta
—¡¡¡GUMI!!!
—¿¡QUE OCURRE!? —Cuando Fujimori llegó hizo una señal para que Alarik
entrara con él a la habitación, lo que vio en ese cuarto lo paralizó un
momento; en una esquina estaba Megumi, se encontraba temblando del susto ya que
del otro lado del cuarto había...
—¿¿¿¡¡¡Qué es eso!!!??? —Fujimori gritó haciendo que la criatura frente a él
girara la vista. —¡A-Alarik! ¿¿¿Qué haces??? ¡No! —Alarik se puso frente a él y comenzó a gruñir y mostrar
sus colmillos amenazadoramente
¿Qué había frente a ellos? Era
algo así como un perro pero... Andaba en dos patas y... Su cuerpo estaba
cubierto de jirones ropa, era algo así como una bata, ¿pero qué diablos era
eso? ¿Acaso un hombre lobo? ¡Eso era bastante imposible!
La criatura rugió y alzó su pata
para golpear a Fujimori per antes de alcanzarlo Alarik se le abalanzo dándole
un fuerte mordisco en el brazo, con sus colmillos logro perforarle causando que
empezara a sangrar, este comenzó a dar fuertes rugidos de dolor y en un intento
de liberarse movió fuertemente el brazo lanzando al perro y haciendo que se
estrellara contra el muro.
—¡¡¡NOOO!!! ¡¡¡ALARIK!!! —Fujimori corrió con lágrimas en los ojos hacia su amigo
que yacía inmóvil en el piso, acerco el oído a su hocico para ver si aún
respiraba… —Alarik… —un
leve sonido se escuchaba, Alarik aun respiraba pero con mucha dificultad,
¿Cuánto tiempo aguantaría?
La criatura estaba a punto de
abalanzarse hacia ellos cuando Megumi, saliendo de su estado de shock reacciono
y tomo un banco cercano a ella y atestando un duro golpe en la cabeza de la
criatura que cayó al suelo estrepitosamente, no sabía si estaba muerto o solo
noqueado, por ahora estaban a salvo.
—¡Fujimori-san! ¿Está bien?
—Eh… ah… yo estoy bien, pero Alarik…
—Si me permite, soy veterinaria, ¡yo
le puedo ayudar! —La señora Ishiguro por fin
reacciono mientras se acercaba a la criatura. —Uhh…
¿Que era esa cosa? ¿Aún está viva?
—No lo sé pero es mejor no
acercarse — Megumi salió de la habitación mientras
Fujimori cargaba cuidadosamente a Alarik; cuando los tres hubieron salido de la
habitación atrancaron la puerta. La señora Ishiguro inmediatamente reviso los
signos vitales del perro.
—Megumi ve por mi maletín, ¡Pronto!
Fujimori-san, no se preocupe, Alarik se pondrá bien pero hay que vigilarlo por
cualquier cosa, por el momento le administrare un analgésico.
***
Fujimori había llevado a Alarik a
su casa y lo acostó en su cama, después volvió a la casa de los Ishiguro.
—Voy a echar un vistazo dentro de
la habitación, para ver si esa cosa esta viva o muerta y decidamos que hacer
—¡Es demasiado peligroso! ¿Que hará
si lo intenta atacar?
—No abriré la puerta del todo,
además, esa cosa es lo suficientemente fuerte como para tirarla abajo, ¿no
crees que si estuviera consiente, ya la habría derribado?
—Ti-Tiene razón
—Megumi será mejor que subas a tu
habitación, además ya es muy tarde, recuerda que mañana vas a la escuela.
—¡Pero mamá!
—Es cierto, mejor sube es más
seguro.
—Está bien…
En cuanto Megumi subió cerró la puerta de su
habitación Fujimori se acerco a la puerta del laboratorio y la entreabrió.
—¿Pero qué…? —Lo que vio lo sorprendió incluso más que antes, de golpe
abrió la puerta del todo, porque ahí, en el suelo, estaba el señor Ishiguro.

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